Consejos para la creación de un huerto

Consejos para la creación de un huerto

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Creación de un huerto

Lo primero de todo para poder crear un huerto es disponer de espacio suficiente en nuestro jardín y sobretodo, ganas y tiempo de poder dedicarse. Un huerto supone mucha más vigilancia continua respecto a un jardín si queremos conseguir una buena calidad y cantidad en la cosecha.

Nunca en espacios húmedos o con tendencia a encharcarse puesto que es el lugar preferido de las plagas y se destruiría toda la cosecha.

No hay que olvidarse de disponer de un espacio para guardar los útiles de trabajo y los elementos de decoración y utilización. También es muy conveniente prever una zona donde almacenar la tierra, el estiércol y los restos de cosechas antes de eliminarlos o compostarlos.

En nuestro jardín podemos encontrar diferentes tipos de tierra (ver apartado "la tierra" en JARDÍN Y CÉSPED). Todos estos tipos de suelo pueden mejorarse mediante la incorporación de los diferentes sustratos de los que dispone Fertiberia Jardín: Plantación, Sustratos Plantas Flor, Enmienda Orgánica, Huerto Urbano, Recebo Césped, Acidófilas o el nuevo SUSTRATO UNIVERSAL PROFESIONAL.

La materia orgánica, cualquiera que sea la forma en que se incorpore al suelo, aumenta la capacidad de retención del agua de los suelos arenosos, facilita el drenaje en suelos pesados, reduce la alcalinidad excesiva de los suelos calcáreos y, en general, favorece al enraizamiento de las plantas.

Una vez seleccionado el lugar donde queremos crear el huerto, podemos empezar. Deberemos preparar el terreno antes de la plantación. Para que no resulte un trabajo duro, es importante emplear una buena herramienta (por ejemplo una pala) cuya lámina se mantenga constantemente limpia y no levantar trozos de tierra excesivamente grandes. Lo más conveniente es tomárselo con tiempo: cavar un poco cada día o también el fin de semana. Así poco a poco iremos removiendo una gran superficie de tierra.

Una vez tengamos el terreno preparado, empezaremos a cavar con una pala unos 30-50 cm de profundidad. Es conveniente trazar un corte tan ancho y profundo como la lámina de la pala, a lo largo de la parcela, colocando la tierra extraída en un montículo a un lado. Aquí podemos nivelar el terreno según nuestras necesidades e intereses, dándole el perfil que deseamos.

Iremos trasladando la tierra extraída de cada zanja del huerto a la siguiente, es decir, hay que mover la tierra de una a otra zanja de la parcela. De esta manera, en la primera zanja de la parcela colocaremos la tierra sacada de la última, en la segunda zanja de la parcela colocaremos la tierra sacada de la primera, y así sucesivamente.

Durante la labor de cava, se entierran algunas malas hierbas que debemos eliminar sus raíces de manera cuidadosa, ya que sino no pararán de multiplicarse y extenderse a partir de sus fragmentos de sus órganos subterráneos.

Nota: En caso que el huerto no produzca lo esperado o simplemente no nos convenza siempre podremos reconvertirlo nuevamente en jardín.

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