Agricultura inteligente (Parte 4): Barreras que ralentizan la expansión del IoT en el sector

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24
ene

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Agricultura inteligente (Parte 4): Barreras que ralentizan la expansión del IoT en el sector

Por Jose Manuel Fernández

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Si anteriormente, en post previos, veíamos el futuro prometedor de las nuevas tecnologías y el IoT en un sector como el nuestro, no debemos olvidar que ninguna revolución es fácil de llevar a cabo. Los grandes cambios siempre han requerido de paciencia y sobre todo de formación para ser aceptados por todos los agentes involucrados. Es en este punto de la expansión donde nos encontramos con ciertos obstáculos que están ralentizando la implantación en nuestro país de soluciones tan eficientes y rentables como las que estamos tratando.

 


POST ANTERIORES:

Agricultura inteligente (Parte 1): Un contexto idóneo para la revolución tecnológica

Agricultura inteligente (Parte 2): La agricultura de precisión, un paso más cerca del futuro

Agricultura inteligente (Parte 3): IoT aplicado a la agricultura, el poder de la comunicación



Se espera por tanto que la agricultura inteligente sea en breve una realidad extendida para afrontar con éxito el reto de obtener los niveles de producción adecuados con el menor impacto posible en el medio ambiente y poder asegurar el alimento para las sociedades del futuro.

Sin embargo, tan útil y buscada como es, aún tiene que superar grandes obstáculos antes de que su uso se generalice más y sea aceptado en un sector que se presenta bastante reacio al cambio. Veamos alguno de ellos:

descentralización 
España un país muy atomizado, de pequeñas cooperativas, no hay un grupo potente al que dirigirse y hacer palanca para extender las nuevas tecnologías y que actúe como canal de información hacia el agricultor.

baja señal de cobertura 
Está el tema evidente de las limitaciones de cobertura de red y que puede retardar la implantación de esta tecnología en muchos lugares. El 85% de la población del mundo está cubierto por red móvil. Sin embargo, la cobertura se centra mayoritariamente en zonas urbanas densamente pobladas, dejando a las localidades rurales, donde se aposenta el negocio agrícola, sin señal móvil. 

alto coste
Otro obstáculo a tener en cuenta, quizás el más importante, es el alto coste que todavía hoy supone para el pequeño agricultor la implantación de esta tecnología. Dependiendo del tipo de uso que se pretenda, los sensores pueden costar cientos de euros, lo que requiere de una gran inversión inicial a menudo fuera del alcance de pequeñas operaciones agrícolas. Incluso para las grandes explotaciones, donde puede ser necesarios cientos o incluso miles de sensores, el desembolso inicial de capital es significativo.

percepción social negativa 
También existe lo que podríamos llamar el “problema de imagen”, que está causando una hemorragia de mano de obra. Ser agricultor no es visto como una “carrera de futuro”, porque la agricultura se percibe como algo que pertenece a la historia, a nuestros abuelos. Esto está suponiendo que los jóvenes, más familiarizados con las nuevas tecnologías y con una mentalidad más abierta al cambio, sean reacios a desarrollarse profesionalmente en el sector agrícola.

desconfianza 
Por otro lado encontramos una serie de problemas sobre el rol de empresas gigantes como DuPont, John Deere y Monsanto, y el papel que desempeñan en este nuevo paradigma que hacen surgir preguntas relacionadas, por ejemplo, con la posesión de la información. ¿Quién es el dueño de los datos recabados del suelo? ¿Monsanto o el agricultor? Y si es Monsanto (o cualquier otra empresa), ¿qué hacen con esos datos?. Una respuesta podría ser la discriminación de precios. Los datos del suelo o del agua pueden ser usados por los gigantes biotecnológicos para cobrar a los agricultores una cantidad diferente por el mismo producto o servicio.

El acceso en tiempo real a información sobre las cosechas, la plantación y los rendimientos, podría ayudar también a estas corporaciones a predecir el valor de los precios mejor que cualquier otro y tener una idea mucho más acabada respecto del mercado de commodities.

A los agricultores hay que darles garantías de que la información se va a usar de forma desagregada, y que no se va a utilizar y ni a compartir con fines contrarios a sus intereses

falta de conocimiento
Por último, otro problema que podría retardar la adopción generalizada del IoT en la agricultura, es el relacionado con la comunicación. Por lo general, el agricultor es una persona con pocos conocimientos informáticos que no entiende tecnicidades. Si le hablamos de big data, monitorización en tiempo real  o les decimos que puede hacer esto y esto otro con el IoT y los sensores, no entenderán las posibilidades que ofrece y no estarán dispuestos a invertir en algo que no tienen claro que beneficios les va a reportar. Para ello el lenguaje de la industria del IoT tiene que cambiar drásticamente.

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