Sistemas de riego para el huerto

Sistemas de riego para el huerto

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Sistemas de riego

En el comercio podemos encontrar una amplia variedad de materiales para riego. Se puede elegir, por ejemplo, instalaciones de riego automático o semiautomático, riego localizado o riego por aspersión oscilante, entre otros. También nos encontramos con los métodos tradicionales como son la regadera y la manguera. 

El riego realizado con la manguera desde una cierta altura produce gotas muy grandes que arrastran tierra e incluso semillas. Es conveniente dejar la boca de riego sobre el suelo de esta manera el agua se extiende poco en superficie, pero penetra profundamente y es aprovechada mejor por las plantas. Se deberá ir moviendo la manguera para conseguir regar toda la parcela.

La mejor forma de aportar agua a las hortalizas consiste en colocar sobre la parcela mangueras de polietileno negro, con goteros cada 15 a 45 centímetros. Las mangueras se desenrollan a lo largo de las plantas y junto a la base de los tallos. Es suficiente alimentarlos con agua a muy baja presión para que ésta se reparta a lo largo de todas las mangueras desde donde va saliendo al exterior. Así se consigue que el agua penetre lenta y profundamente en el suelo sin degradar la estructura.

Los fertilizantes pueden añadirse al agua de riego y efectuarse las dos operaciones a la vez; para ello, se deben utilizar abonos solubles como Fertiberia Jardín "Huerta y Jardín", ya que de no ser solubles, las partes insolubles obstruyen los orificios.

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